(una serie de tres poemas de amantes a la que quizás se le sumen más, o no)
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este cuarto
huele (o no?) a colchon blando
a empapelado con dibujo de ranas
a la erosion de un techo poroso
huele a piano destartalado
a sillon sin encolar
el piso se ondula, todo lo suave
mi piel. el cartilago de tu oreja. el sonido
de ese telefono que nos avisa
como una madre cauta
que hay que vestirse y salir:
al final, el tiempo estaba. estuvo ahi todo el tiempo
y se nos acabo hace diez minutos.
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polaroid seventies
me gustaria batirle mucho el pelo
ponerle lentes de sol y pintarle muy grande
con mucho rouge en gel la boca
viene para aca
amante de rockstar
groupita
remerita y bombacha
un hombro al aire, algodon blanco
apenas a rayas
el maquillaje corrido
flash flash te fotografiaria
para que te vean asi hasta el fin del mundo
piernas de barbie, pelo exaltado
me gustaria besarte mucho el cuello
desanudarte las tetas y pedirte
que me bailes
te digo, venis para aca
una copa en una mano y un cigarrillo en la otra
venis para aca. entendiste todo
no existe el mañana, pero mañana
mañana vas a ser mi nena neopunkie
yo mismo te voy a pasar
un alfiler de gancho por la oreja,
no existe el mañana existe el dia
en que voy a empezar a envejecer y secarme
va a ser el dia en que te vayas, y con vos
lo unico que ame: el frio del acero
quirurgico del piercing
de tu labio
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lapiz labial
el labial viajero de mi boca se perdio
un poco en la taza de cafe, estaba frio
un poco en el cuellito de mi sueter
al tironearlo
un poco en la rebarba de tu camisa, te juro que no quise
no fue a proposito, no quise
un poco boca abajo en la almohada
y lo que quedaba se termino perdiendo
del todo en la punta de la toalla
que sola vuelvo en tren de noche a casa
en la boca tengo nada mas que un cigarro
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Pararse en una esquina cualquiera
¿Será como estar parada en el centro mismo
núcleo duro, hígado, venas
de la tierra, que late
varias capas debajo de otra, que también late
y soy yo?
Veo ahumada a la gente.
El aire entre todos es espeso.
Una foto vieja, de los años setenta, me pasa caminando por al lado.
Un cofrade silencioso.
O muros como los Andes.
Ojos forjados en hierro.
O abismos franqueables y pequeños.
¿Qué somos?
¿Sangre, moléculas?
¿Cal viva?
¿Un montón de circuitos mentales
que se conectan en sinapsis misteriosas
y se ven como luces en los mapeos?
(¿Y el amor, esa palabra?)
La vida, sí. La vida es esto:
Esta calle, esta bolsa, este perro.
Todas estas preguntas.
Y resistir.
Parada ahí, espero y recuento
todas las cosas que había
y no están más.
Por eso escribo.
Categorías: Poemitas tímidos y mínimos
Enloquecedor
Luz, fuego, vida, entrañas.
Me acuerdo de tu letra hormiga.
De los tacos precocísimos.
Manzanas machacadas en los talones.
De medias a la rodilla
y plantas de los pies de cara al techo.
Me acuerdo de la manta naranja rouge encima del lunar ese.
De lunas omóplato
y muslos bien pulidos.
Esmalte que se saltó casi todo
en mi pecho
y en mi espalda.
Sombras de algo que se iba
y humo temprano
-Sssshh,
aspirabas ese primer cigarrillo-
Me acuerdo de verte ladear la cabeza
cuando el teléfono sonaba.
De querer atarte un hijo a la vesícula
e irme.
De agujas barco
entre trópico
y subtrópico.
Y trópico otra vez.
Nunca el Ecuador.
Me acuerdo de las sombras chinas
conque tu cuerpo y el mío revistieron
las paredes de la habitación,
ahora tan vacías.
Luz, fuego, vida, entrañas.
Me acuerdo.
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Y llovió, por fin. Llovió y se anegó el mundo, pero nos enteramos sólo unos pocos. Una lluvia en el desierto, después de muchas décadas de días rítmicos a 40 grados, uno tras otro, todos iguales, todos sofocantes. Una tormenta perfecta. Viva, con mucho olor a humedad, con mucha carga de agua, que sigue cayendo.
No sobrevivieron muchos a los días de 40 grados, pero los que lo hicimos la escuchamos caer y sonreímos.
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El gris, el canto de los grillos
y el naranja las mariposas.
El tigre, el negro y el amarillo
y el incomparable dorado felino
de sus ojos.
La cebra, el negro y el blanco
del que se hacen las fotos viejas
que, seguro, habrás mirado.
Los gatos. ¡Ah, los gatos!
Verdaderas alfombras persa
de colores marmolados.
Y los pájaros, el celeste
del cielo que los alimenta
y los recubre.
Y miles de tonos veteados
en peces tropicales
y de aguas dulces.
Los animales, todos
y cada uno a su manera
inventaron los colores.
Y llenaron el mundo de acuarelas.
Categorías: 1
(antes)
Detener mi cuerpo cuando sea
lengua de fuego, justo antes
de convertirse en látigo
y congelarlo.
(durante)
Que el ventilador de techo devuelva
mi voz
en un montón de pedazos de vidrio
que caigan sin lastimarte
sobre tu espalda.
(después)
Un solo acorde.
La mañana no es más que una figurita
amarilla y rosa, recortada
y pegada en la ventana.
Categorías: Poemitas tímidos y mínimos
dejar todo el cansancio
bajo una cascada
que energiza y limpia
que mientras duermo en la indiferencia
me llegue un mail o me despierte
un llamado
redentor
Categorías: Poemitas tímidos y mínimos
Esa lagrimita que se me escapó hoy, escuchando “Perfidia” , pensando distraídamente en vos quién sabe por qué y mirando, también distraídamente, los árboles de Parque Centenario (nunca supe distinguir los árboles, pero me gustaría que fueran tilos, árboles aromáticos que llenan el aire de un perfume dulce y familiar. Pero lo único seguro es que eran árboles vetustos y arraigados), esa lagrimita, decía, no significó nada. Solamente me nubló la vista un instante e hizo que se me corriera un poquito el maquillaje, hoy a las siete media, volviendo a casa en el 168 como siempre.
Categorías: Microcuentos
Sin la belleza
ni el caos
ni el miedo
-que pueden o no devenir
de ella-
todo esto sería
solamente
cuestión de ensayo y error.
Quedarse pasmado tiene a veces
algo de hermoso.
¿Y qué sería de nosotros
sin
el factor sorpresa?
Categorías: Poemitas tímidos y mínimos
(entre vos y yo esto lo creo en serio:
para mí que cuando te morís
por un segundo se da vuelta todo:
las casas, los acuarios, los árboles, los nidos
y todas las cosas donde viven todos los seres
-es importante que sea uns egundo
o tal vez menos
si no, nos daríamos cuenta todos
y nos volveríamos locos-
entonces te encontrás con todos los que viste
y te enterás de cosas.
“yo te amaba” te dice uno,
“yo te odiaba” te dice otro.
“a mí nunca me importaste”
y después de eso,
con todas esas revelaciones
ahí sí
te morís del todo).
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