Japanese Pencil

Threesome

17 Septiembre, 2009 · Dejar un comentario

(una serie de tres poemas de amantes a la que quizás se le sumen más, o no)

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este cuarto

huele (o no?) a colchon blando
a empapelado con dibujo de ranas
a la erosion de un techo poroso

huele a piano destartalado
a sillon sin encolar

el piso se ondula, todo lo suave
mi piel. el cartilago de tu oreja. el sonido
de ese telefono que nos avisa
como una madre cauta
que hay que vestirse y salir:
al final, el tiempo estaba. estuvo ahi todo el tiempo
y se nos acabo hace diez minutos.
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polaroid seventies

me gustaria batirle mucho el pelo
ponerle lentes de sol y pintarle muy grande
con mucho rouge en gel la boca

viene para aca
amante de rockstar
groupita
remerita y bombacha
un hombro al aire, algodon blanco
apenas a rayas

el maquillaje corrido
flash flash te fotografiaria
para que te vean asi hasta el fin del mundo
piernas de barbie, pelo exaltado
me gustaria besarte mucho el cuello
desanudarte las tetas y pedirte
que me bailes

te digo, venis para aca
una copa en una mano y un cigarrillo en la otra
venis para aca. entendiste todo
no existe el mañana, pero mañana
mañana vas a ser mi nena neopunkie
yo mismo te voy a pasar
un alfiler de gancho por la oreja,
no existe el mañana existe el dia
en que voy a empezar a envejecer y secarme
va a ser el dia en que te vayas, y con vos
lo unico que ame: el frio del acero
quirurgico del piercing
de tu labio

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lapiz labial

el labial viajero de mi boca se perdio
un poco en la taza de cafe, estaba frio
un poco en el cuellito de mi sueter
al tironearlo
un poco en la rebarba de tu camisa, te juro que no quise
no fue a proposito, no quise
un poco boca abajo en la almohada

y lo que quedaba se termino perdiendo
del todo en la punta de la toalla

que sola vuelvo en tren de noche a casa
en la boca tengo nada mas que un cigarro

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(Poema escrito pa’l taller, allá por abril, cuando era otra)

23 Agosto, 2009 · Dejar un comentario

Pararse en una esquina cualquiera

¿Será como estar parada en el centro mismo

núcleo duro, hígado, venas

de la tierra, que late

varias capas debajo de otra, que también late

y soy yo?

Veo ahumada a la gente.

El aire entre todos es espeso.

Una foto vieja, de los años setenta, me pasa caminando por al lado.

Un cofrade silencioso.

O muros como los Andes.

Ojos forjados en hierro.

O abismos franqueables y pequeños.

¿Qué somos?

¿Sangre, moléculas?

¿Cal viva?

¿Un montón de circuitos mentales

que se conectan en sinapsis misteriosas

y se ven como luces en los mapeos?

(¿Y el amor, esa palabra?)

La vida, sí. La vida es esto:

Esta calle, esta bolsa, este perro.

Todas estas preguntas.

Y resistir.

Parada ahí, espero y recuento

todas las cosas que había

y no están más.

Por eso escribo.

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Enloquecedor

8 Junio, 2009 · Dejar un comentario

Enloquecedor

Luz, fuego, vida, entrañas.

Me acuerdo de tu letra hormiga.

De los tacos precocísimos.

Manzanas machacadas en los talones.

De medias a la rodilla

y plantas de los pies de cara al techo.

Me acuerdo de la manta naranja           rouge encima          del lunar ese.

De lunas omóplato

y muslos bien pulidos.

Esmalte que se saltó casi todo

en mi pecho

y en mi espalda.

Sombras de algo que se iba

y humo temprano

-Sssshh,

aspirabas ese primer cigarrillo-

Me acuerdo de verte ladear la cabeza

cuando el teléfono sonaba.

De querer atarte un hijo a la vesícula

e irme.

De agujas barco

entre trópico

y subtrópico.

Y trópico otra vez.

Nunca el Ecuador.

Me acuerdo de las sombras chinas

conque tu cuerpo y el mío revistieron

las paredes de la habitación,

ahora tan vacías.

Luz, fuego, vida, entrañas.

Me acuerdo.

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I want you (she’s so heavy)

21 Mayo, 2009 · Dejar un comentario

Y llovió, por fin. Llovió y se anegó el mundo, pero nos enteramos sólo unos pocos. Una lluvia en el desierto, después de muchas décadas de días rítmicos a 40 grados, uno tras otro, todos iguales, todos sofocantes. Una tormenta perfecta. Viva, con mucho olor a humedad, con mucha carga de agua, que sigue cayendo.

No sobrevivieron muchos a los días de 40 grados, pero los que lo hicimos la escuchamos caer y sonreímos.

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Serie “Canciones de cuna” – II: Colores

8 Abril, 2009 · 2 comentarios

El gris, el canto de los grillos
y el naranja las mariposas.

El tigre, el negro y el amarillo
y el incomparable dorado felino
de sus ojos.

La cebra, el negro y el blanco
del que se hacen las fotos viejas
que, seguro, habrás mirado.

Los gatos. ¡Ah, los gatos!
Verdaderas alfombras persa
de colores marmolados.

Y los pájaros, el celeste
del cielo que los alimenta
y los recubre.

Y miles de tonos veteados
en peces tropicales
y de aguas dulces.

Los animales, todos
y cada uno a su manera
inventaron los colores.
Y llenaron el mundo de acuarelas.

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Tres poemas sobre la espera

9 Marzo, 2009 · 2 comentarios

(antes)

Detener mi cuerpo cuando sea

lengua de fuego,  justo antes

de convertirse en látigo

y congelarlo.

 

(durante)

Que el ventilador de techo devuelva

                                                                      mi voz

en un montón de pedazos de vidrio

                                                                      que caigan sin lastimarte

sobre tu espalda.

 

(después)

 

Un solo acorde.

La mañana no es más que una figurita

amarilla y rosa, recortada

y pegada en la ventana.

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el descanso de las almas

6 Marzo, 2009 · Dejar un comentario

dejar todo el cansancio

bajo una cascada

que energiza y limpia

 

que mientras duermo en la indiferencia

me llegue un mail o me despierte

un llamado

redentor

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Me gustaría que fueran tilos

24 Febrero, 2009 · 2 comentarios

Esa lagrimita que se me escapó hoy, escuchando “Perfidia” , pensando distraídamente en vos quién sabe por qué y mirando, también distraídamente, los árboles de Parque Centenario (nunca supe distinguir los árboles, pero me gustaría que fueran tilos, árboles aromáticos que llenan el aire de un perfume dulce y familiar. Pero lo único seguro es que eran árboles vetustos y arraigados), esa lagrimita, decía, no significó nada. Solamente me nubló la vista un instante e hizo que se me corriera un poquito el maquillaje,  hoy a las siete  media, volviendo a casa en el 168 como siempre.

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Conclusiones

18 Febrero, 2009 · Dejar un comentario

Sin la belleza

ni el caos

ni el miedo

 

-que pueden o no devenir

de ella-

 

todo esto sería

solamente

cuestión de ensayo y error.

 

Quedarse pasmado tiene a veces

algo de hermoso.

 

¿Y qué sería de nosotros

sin

el factor sorpresa?

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“no le digas a nadie”, me dijo

17 Febrero, 2009 · Dejar un comentario

(entre vos y yo esto lo creo en serio:

para mí que cuando te morís

por un segundo se da vuelta todo:

las casas, los acuarios, los árboles, los nidos

y todas las cosas donde viven todos los seres

-es importante que sea uns egundo

o tal vez menos

si no, nos daríamos cuenta todos

y nos volveríamos locos-

 

entonces te encontrás con todos los que viste

y te enterás de cosas.

“yo te amaba” te dice uno,

“yo te odiaba” te dice otro.

 

“a mí nunca me importaste”

 

y después de eso,

con todas esas revelaciones

ahí sí

te morís del todo).

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